lunes, 1 de mayo de 2017

VERDADES OLVIDADAS: EL DEMONIO

   "...Mientras dormían los compañeros, San Francisco se puso en oración, y como continuaba orando, de pronto, en la primera vigilia de la noche, vino con mucho estrépito y alboroto una gran muchedumbre de demonios ferocísimos, que desataron contra él recia batalla molestándole rudamente: uno le cogía de aquí, otro ... de allá; éste lo tiraba al suelo, el otro lo lanzaba en alto; quién le amenazaba con una cosa, quién le reprochaba de otra.
   Y así, se ingeniaban de diversas maneras para estorbarle en su oración, pero sin lograrlo, porque Dios estaba con él. Después de aguantar durante largo tiempo estos ataques de los demonios, San Francisco comenzó a gritar en alta voz: -- Espíritus condenados, vosotros nada podéis fuera de aquello que os permite la mano de Dios. Por eso, de parte de Dios todopoderoso, os digo que podéis hacer de mi cuerpo todo lo que os es permitido por Dios; yo lo soportaré de buen grado, porque no tengo peor enemigo que mi cuerpo; si vosotros, pues, me ayudáis a tomar venganza de mi enemigo, me hacéis un servicio muy grande..."

martes, 25 de abril de 2017

EL ROSARIO CARTUJO.

¿Qué es el rosario cartujo y cómo se lo reza?

Cómo rezar el rosario cartujo.

El rosario cartujo no está dividido en cinco misterios (el rezo de los cuales difiere según los días), sino que cada Ave Maria está consagrado a un misterio particular de la vida de Cristo; y el Padre Nuestro (al que se le puede anteponer el Gloria), simplemente se inserta en la serie de 50 salutaciones a fin de otorgarle a la oración su culminación trinitaria y doxológica.    

Sin embargo, la persona que lo reza es siempre libre de detenerse en un misterio en particular según lo quiera y de repetirlo tantas veces como lo desee; incluso puede añadir otros misterios de la vida de Cristo o cambiar el texto de las cláusulas según su devoción personal. La fórmula es, por lo tanto, mucho más flexible que la del ya conocido rosario dominico. 

Puesto que el objetivo es alcanzar la contemplación, la oración vocal puede suprimirse cuando la misma logra su manifestación, por lo que la persona simplemente ha de permanecer en silencio junto al Señor. Luego, cuando esa gracia profundamente contemplativa pasa, la persona lentamente puede volver a retomar su oración vocal. Finalmente, según el tiempo del que se disponga, no es necesario rezar los cincuenta Ave Mariasino que es posible elegir el número de veces que se puede/quiere hacerlo, teniendo siempre cuidado en dar mayor importancia a la calidad antes que a la cantidad. Diez salutaciones dichas lentamente mientras se medita con atención en uno de los misterios de la vida de Cristo, valen más que una treintena dicha con celeridad. Una vez más: el objetivo primordial es alcanzar la oración propiamente contemplativa. 

He aquí las 50 cláusulas de Domingo de Trèves; 

Dios te salve María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús… [a]

1. a quien, tras el anuncio del ángel, concebiste por el Espíritu Santo.
2. a quien, mientras gestabas, lo llevaste a la montaña para visitar a Isabel.
3. a quien, manteniéndote siempre virgen en cuerpo y alma, engendraste con alegría.
4. en quien adoraste a tu Creador, amamantándolo con tus senos.
5. a quien envolviste en pañales y recostaste en un pesebre.
6. a quien los ángeles celebraron cantando el Gloria in excelsis y los pastores visitaron en Belén. 
7. quien fue circuncidado el octavo día y recibió el nombre de Jesús.
8. a quien los magos le ofrecieron tres [tipos de] presentes y lo adoraron.
9. a quien en tus brazos maternales llevaste al templo y lo presentaste ante Dios, su padre.
10. a quien el viejo Simeón bendijo en brazos y la santa viuda Ana reconoció.
11. con quien huiste a Egipto a causa de Herodes.
12. con quien regresaste siete años después a tu tierra, tras ser advertida por el ángel.
13. a quien perdiste en Jerusalén cuando tenía doce años y con angustia hallaste en el templo tres días después.
14. quien cada día crecía en edad, en gracia y sabiduría delante de Dios y de los hombres. 
15. a quien Juan bautizó en el Jordán y luego señaló con su dedo como el “Cordero de Dios”.
16. quien ayunó durante cuarenta días en el desierto y venció ahí tres veces a las tentaciones de Satán.
17. quien después de reunir a sus discípulos predicó el reino de Dios a todo el  mundo.
18. quien abrió los ojos a los ciegos, curó a los leprosos, levantó a los paralíticos y liberó a todos los que eran oprimidos por el Diablo.
19. cuyos pies María Magdalena lavó con sus lágrimas, secó con sus cabellos, los besó y luego los ungió.
20. quien resucitó a Lázaro al cuarto día, y también a otros difuntos.
21. quien el Domingo de Ramos, y sentado sobre un asno, fue recibido con gloria por el pueblo.
22. quien en la última cena instituyó el venerable sacramento de su cuerpo y de su sangre.
23. quien fue al huerto con sus discípulos y tras orar profundamente sudó sangre.
24. quien yendo al encuentro de sus enemigos, se entregó voluntariamente en sus manos.
25. a quien los enviados de los judíos sujetaron fuertemente y llevaron prisionero ante los sumos sacerdotes.
26. a quien acusaron falsamente, vendaron, escupieron y golpearon abundantemente.
27. quien delante de Pilatos y Caifás fue condenado a morir en la cruz como un criminal.
28. quien por orden de Pilatos fue despojado de sus vestidos y cruelmente flagelado.
29. a quien los soldados coronaron de espinas, revistieron con un manto púrpura y adoraron burlonamente.
30. a quien condenaron con una muerte vergonzosamente injusta y elevaron junto a dos ladrones.
31. cuyas manos y pies fueron clavados en la cruz y luego le ofrecieron vinagre mezclado con hiel.
32. quien oró por quienes lo crucificaron diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
33. quien le dijo al ladrón de su derecha: “En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso”.
34. quien le dijo a su santísima Madre: “Madre, he ahí tu hijo”; y a Juan: “He ahí tu Madre”.
35. quien exclamó: ¡Eli, Eli, ¿lama sabactani?!
36. quien dijo: “Todo está consumado”.
37. quien finalmente dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.
38. quien sufrió una tormentosa y sagrada muerte por nosotros, miserables pecadores.
39. cuyo costado fue traspasado por una lanza, y manó agua y sangre para el perdón de nuestros pecados.
40. cuyo sagrado cuerpo fue bajado de la cruz y depositado sin vida sobre tu seno, según el piadoso testimonio.
41. quien fue perfumado con aceites por hombres justos y santos, y envuelto en lienzos para ser enterrado. 
42. cuyo sepulcro fue bien sellado por los judíos y sobre el cual pusieron guardia.
43. cuya sacratísima alma descendió a los infiernos para consolar a los santos patriarcas y llevarlos al paraíso. 
44. quien resucitó al tercer día y te colmó a ti de un gozo inefable.
45. quien después de su resurrección se apareció a sus discípulos y fieles para fortalecerlos en la santa fe.
46. quien en tu presencia y  la de los fieles, subió al cielo y se sentó a la derecha del Padre.
47. quien el día de Pentecostés envió sobre sus discípulos el Espíritu Santo, según había prometido.
48. quien finalmente te llamó hacia sí a ti, su muy dulce Madre, situándote a su derecha y coronándote de gloria.
49. quien invita a los suyos y a los tuyos, a que después de esta miserable vida –y por tu intercesión- nos situemos en el reino de su Padre.
50. quien con el Padre y el Espíritu Santo -y contigo, su muy santísima Madre-, reina siempre invencible y glorioso por los siglos de los siglos. 

Después de la visión de Adolfo de Essen,   se estableció la costumbre de realizar un Aleluya tras cada cláusula. Todos los misterios de la vida de Cristo, incluyendo los de su pasión, se convirtieron así en acción de gracias y alabanza a Dios por todo el amor que nos revela y ofrece a través de ellos. Y este aire de gozo que recorre todo el rosario es una bella reminiscencia del himno Akáthistos; es el equivalente de este himno del oriente cristiano.

Domingo de Prusia recomendó, finalmente, una oración mariana para terminar su rosario.

¡Oh, Inmaculada!, siempre bendita y excelsa Virgen María, Madre de Dios; ¡Oh!, Templo de Dios, el más hermoso de todos los templos; ¡Oh!, Puerta del Reino Celestial, por medio de quien el mundo entero ha sido salvado, tiende hacia mí tu misericordiosa escucha y sé mi dulce protectora, pues soy un pobre y miserable pecador; sé mi ayuda en todas mis necesidades. Amén.

lunes, 24 de abril de 2017

El Evangelista Marcos

Según tradición eclesiástica, Marcos, llamado también Juan Marcos o simplemente Juan, es el autor de un evangelio y el intérprete que traducía a Pedro en sus predicaciones frente a auditorios de habla griega. Era hijo de una cierta María, cuya casa de Jerusalén estaba abierta a la primitiva comunidad Cristiana. Primo de Bernabé, probablemente fuera como él de estirpe sacerdotal. Afirma por una parte la tradición que Marcos nunca habría oído personalmente la predicación del Señor, pero por otra muchos han querido descubrirlo en aquel muchacho que huyó desnudo en el huerto de Getsemaní, episodio que sólo el evangelio a él atribuido refiere. Tal vez haya conocido al grupo de seguidores sin llegar a ser propiamente discípulo.

Al comenzar la expansión del evangelio, Pablo y Bernabé salieron de Jerusalén hacia Antioquía llevando con ellos a Marcos; éste los acompañó en sus primeras empresas misionales, a Chipre y Perges, de donde regresó por causas desconocidas.

Bernabé, deseoso de llevar nuevamente a Marcos con ellos cuando el apóstol planeaba su segundo viaje, encontró la oposición de Pablo, que partió solo. Marcos siguió, pues, a Bernabé una vez más hasta Chipre. Sin embargo, Marcos reaparece junto a Pablo en Roma, pero es creencia que fue más bien discípulo de Pedro, quien confirma esta suposición al llamarlo "hijo" suyo en su primera carta. El evangelio que se le atribuye, además, sigue muy de cerca el esquema de los discursos de Pedro que nos ha conservado el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Nada sabemos de su existencia posterior. La segunda carta a Timoteo lo señala entre los compañeros de este discípulo de Pablo; conforme a un dato que recoge el historiador Eusebio de Cesarea (a comienzos del siglo IV), la Iglesia de Alejandría lo habría tenido por fundador. Sus últimos años y el lugar de su muerte nos son desconocidos.

San Marcos Evangelista
El breve relato que lleva su nombre descubre un espíritu observador y ágil. Sólo Marcos, por ejemplo, destaca el verdor de la hierba sobre la que Jesús hizo sentar a la muchedumbre hambrienta antes de multiplicar los panes y los pescados por primera vez.

Las grandes líneas de su evangelio, en tanto, trasuntan una profunda credibilidad histórica y demuestran singular valor teológico. Marcos comienza por presentar a Jesús bien recibido por la gente, pero pronto su humilde mesianismo, tan alejado de las reivindicatorias expectativas populares de los judíos, ocasiona la decepción de la masa; apagado el entusiasmo primerizo, el Señor se retira de Galilea para dedicarse de lleno a la instrucción de los discípulos, quienes por boca de Pedro confiesan la divinidad de su Maestro. A partir de este reconocimiento de Cesarea, todo el relato se orienta a Jerusalén; en la ciudad santa, finalmente, la oposición crece y culmina en el juicio inicuo y la pasión, que alcanza su victoriosa respuesta cuando Cristo abandona su tumba, de acuerdo con lo que había profetizado de si mismo.

El secreto mesiánico, del que Marcos hace un tema central, da así todo su fruto: Jesús, siervo humillado por la maldad y la ignorancia de los hombres que él había venido a rescatar, es exaltado por Dios, como ha de serlo todo el que a él se una de corazón y lo siga en el camino, el único que permite comprender esa "Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios" que Marcos nos ha trasmitido en un lenguaje popular, muchas veces incorrecto en la forma, pero vivaz y lleno de encanto.

(fuente: www.churchforum.org)

domingo, 23 de abril de 2017

CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

“LA CORONILLA DE LA DIVINA
 MISERICORDIA”.
(Se reza todos los días a las tres de la tarde y se utiliza un rosario)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

REZAR: Padre Nuestro, Ave Marìa y Credo.

EN LAS CUENTAS DEL PADRE NUESTRO, SE DICE:
Padre eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.

EN LAS CUENTAS DEL AVE MARÍA, SE DICE:
Por su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

AL FINAL DE LOS MISTERIOS, SE DICE:
Santo Dios, Santo fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero. (3 veces)

ORACION.
!Dios eterno! Cuya misericordia es infinita y en quien el Tesoro de la compasión es inagotable, míranos bondadosamente y auméntanos tu misericordia, con el fin de que, en los momentos difíciles ni nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con máxima confianza, nos sometamos a tu santa voluntad, que es el amor y la  misericordia misma. Amén.

ORACION.
Expiraste, Jesús, pero la fuente de la vida brotó para las almas y se abrió el mar de misericordia para el mundo entero. Oh fuente de vida, insondable misericordia de Dios, abarca el mundo entero y derrámate sobre nosotros.

ORACION FINAL.
Oh sangre y agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una fuente de misericordia para nosotros, en Ti Confío. Amén.
Jesus, en ti confio.

Santa María Faustina Kowalska

Efectivamente, Dios no pudo escoger a una mejor secretaria para la gran misión de proclamar al mundo su mayor atributo: Su infinita Misericordia.

Dios escogió a la joven Elena Kowlaska, después llamada ‘Faustina’ en su profesión religiosa; una sencilla chica de campo, la tercera de diez hermanos. Su vida fue aparentemente ordinaria, y nadie podía imaginar la extraordinaria profundidad de su unión con Dios.

El nombre de “Faustina” significa “feliz”, y ciertamente nuestra querida Santa fue una mujer profundamente feliz, a pesar de las innumerables pruebas. Sor Faustina  lo ofreció todo siempre por la conversión de los pecadores, especialmente por aquellos que perdieron la fe en la Misericordia De Dios.

SAN JORGE DE CAPADOCIA

El Megalomártir, el Gran Mártir, le llaman los griegos. El defensor de la Iglesia, el portaestandarte de la fe, el defensor de los perseguidos e inocentes, el patrón de varias regiones y ciudades españolas. Todo esto es el glorioso mártir que hoy celebramos.

Poco es lo que los críticos historiadores nos narran de él. Bastante más ricas han sido las leyendas qué nos cuentan maravillas y milagros de su recia personalidad, desenmascarando al emperador y defendiendo a la joven inocente del terrible dragón que asolaba la ciudad.

Recorriendo los museos de oriente y países eslavos, queda el turista maravillado al contemplar cómo San Jorge ha sido uno de los temas, por no decir el tema, más llevado a los lienzos de aquellos países, lo que indica el fervor popular que siempre han sentido hacia él.

Parece que nació en Palestina, en la ciudad de Lydda o en Mitilene, allá por el año 280. Sus padres parece eran fervorosos cristianos y emparentados con la alta aristocracia del país. Era un joven bien plantado: alto, elegante, fuerte, simpático. Abrazó la carrera más noble de aquellos tiempos, la militar. El esperaba llegar a ser un ilustre militar bajo las órdenes de los emperadores romanos. 

Todo le sonreía. Hasta que un día, allá en los inicios del siglo IV llegó a Nicomedia el terriblemente duro emperador Diocleciano con la satánica idea de hacer desaparecer a la secta de los cristianos que se extendía de día en día por todo el vasto imperio. Dictó leyes terriblemente duras contra los seguidores de Jesús de Nazaret. El último edicto del emperador ordenaba que, porque habían llegado noticias de que hasta en los cargos más delicados del imperio se habían introducido seguidores de esta secta, había que acabar con ellos. Serían arrojados todos los militares, dignidades y cargos administrativos de cualquier clase que fueren si se podía probar que eran cristianos. Cuantos tuvieran conocimiento de alguno de estos cristianos tenía grave obligación de delatarlo. Este edicto se expuso en calles y plaza

Los historiadores de la época nos refieren que un apuesto soldado en medio de la plaza de la ciudad de Nicomedia arrancó con furia el edicto y, delante de todos los presentes, lo hizo añicos despreciando así la orden del emperador.

Pronto llegó a los oídos de Diocleciano el hecho de este apuesto tribuno llamado Jorge. El emperador convocó a los grandes del reino y les expuso con severas palabras que había que llevar a la práctica y con la más rigurosa observancia lo establecido en este decreto. Cuando le tocó el orden de hablar a Jorge se dirigió con valentía al emperador, y le dijo: «Señor, ni he cumplido ni espero cumplir de ahora en adelante cuanto habéis ordenado por juzgarlo altamente injusto. ¿Por qué abusáis de los pobres y de las vírgenes? ¿Por qué, si hay libertad para adorar a dioses falsos, no debe haberla para adorar al único Dios verdadero?...».

El emperador quedó de piedra. No podía imaginarse cómo se atrevía a hablarle de modo tan enérgico y descarado a él que era el Emperador. Y le dijo: - «¿Te das cuenta, tribuno Jorge, lo que dices? ¿ Sabes que puedo darte la muerte o por lo menos privarte de cuanto tienes?» - «No me importa nada todo esto. Mi vida es de Cristo, mi Dios y Señor, y Él me ayudará... hasta que llegue a poseerle en el cielo a donde espero ir...».

El emperador dictó que le atormentasen con toda clase de los más refinados instrumentos para hacerle claudicar de su fe. Pero por más que le hicieron sufrir, la fe crecía y el valor aumentaba en el tribuno Jorge, siendo la admiración de cuantos le contemplaban. Por fin viendo que ninguno de aquellos tormentos acababan con él, descargó el verdugo el golpe de gracia cortando su cabeza de un hachazo. Jorge será el Patrón de los militares valientes y de cuantos luchen por defender la fe. Era por el 303 cuando recibió la palma del martirio.

En 494 Jorge de Capadocia fue canonizado por el papa Gelasio I, mas lo incluyó junto con «...aquellos cuyos nombres son justamente reverenciados, pero cuyos actos sólo son conocidos por Dios».

Las reliquias de San Jorge son veneradas en la Iglesia Griega de su ciudad natal, hoy llamada Lod, muy cerca de Tel Aviv, en Israel.

viernes, 21 de abril de 2017

DIVINA MISERICORDIA

La devoción a la Divina Misericordia no es nueva, viene de antiguo. Sin embargo, en los últimos años ha arraigado en varios grupos de apostolado en España y en todo el mundo, siguiendo la herencia de Santa Faustina Kowalska.

Este carisma se extiende rápidamente y en él ya han profundizado muchos fieles que quieren seguir los pasos de esta santa polaca.

En 1922, Helena Kowalska, una joven polaca de 18 años, pidió permiso a sus padres para ingresar en un convento, porque se sentía llamada a la vida religiosa. Tras recibir su negativa, Helena fue poco a poco entregándose a una vida de frivolidades. 

Sin embargo, sus aficiones y vanidades no conseguían satisfacer su corazón. Un día de 1924, durante un baile, mientras todos se divertían, sintió una profunda tristeza. Tuvo entonces una de sus primeras visiones de Jesús crucificado que, con el cuerpo cubierto de llagas, le decía: “Helena, hija mía, ¿hasta cuándo me harás sufrir; hasta cuándo me negarás?”.

Al instante, la joven abandonó el baile y se dirigió a la iglesia más cercana, que resultó ser la catedral de San Estanislao de Kostka. Allí pidió al Señor ayuda para saber qué hacer, pidió perdón por sus pecados y escuchó cómo Jesús le decía: “Ve inmediatamente a Varsovia, allí entrarás en un convento”. Así fue como, en agosto de 1925, y no sin dificultades, Helena Kowalska pasó a ser sor Faustina. Posteriormente, describiría en su diario de casi seiscientas páginas, desde 1931 hasta 1938, diversas visiones místicas de Jesús en su Pasión.

Vivió 13 años como religiosa y murió en 1938, a los 33 años, de tuberculosis. Su fama de santidad fue multiplicándose. En 1966, sus restos fueron trasladados a una capilla, sobre la cual, con el tiempo, se construiría el santuario de la Divina Misericordia de Cracovia.

Doce promesas de Jesús.

Esta devoción y el eco de las promesas que Jesús hizo a santa Faustina se universalizaron cuando –siguiendo las indicaciones recogidas en esos escritos–  San Juan Pablo II instituyó la Fiesta de la Divina Misericordia cada primer domingo de Pascua tras el domingo de Resurrección.

La Iglesia ha reconocido la veracidad de las visiones místicas de santa Faustina, incluidas las doce promesas que Jesús le hizo para quien venerase su Divina Misericordia a través de su imagen y rezase la Coronilla en la Hora de la Misericordia (a las tres de la tarde).

Entre esas doce promesas destaca la de que “por la propagación de la Divina Misericordia durante toda su vida, el alma será protegida por Cristo como una madre cariñosa protege a su hijo recién nacido y, a la hora de la muerte, no será para ella Juez, sino Salvador”.