jueves, 23 de febrero de 2017

La Cátedra de San Pedro en Roma.

Para recordar dos etapas importantísimas de la misión del príncipe de los Apóstoles y la fundación del cristianismo primero en Antioquía y después en Roma, el Martirologio Romano celebraba el 22 de febrero la fiesta de la Cátedra de San Pedro en Antioquía y el 18 de enero la de su Cátedra en Roma. La reforma del calendario unificó las dos conmemoraciones el 22 de febrero, fecha que tiene su apoyo en una antigua tradición que refiere la Depositio martyrum. En efecto, en este día se celebraba la cátedra romana, anticipada después en Galia al 18 de enero, para evitar que la fiesta cayera en tiempo de Cuaresma.

Por eso se terminó celebrando la fiesta de la Cátedra de San Pedro en Antioquía el 22 de febrero, y la romana el 18 de enero. La cátedra, literalmente, es la silla fija del Sumo Pontífice y de los obispos. Se encuentra permanentemente en la iglesia madre de la diócesis (de aquí el nombre de "catedral") y es el símbolo de la autoridad del obispo y de su magisterio ordinario en la Iglesia local. La cátedra de San Pedro indica, pues, su posición preeminente en el colegio apostólico, por explícita voluntad de Jesús, que le confía la misión de "apacentar" el rebaño, esto es, guiar el nuevo pueblo de Dios, la Iglesia.

Esta investidura por parte de Cristo, confirmada después de la resurrección, es respetada. En efecto, después de la Ascensión vemos a Pedro cumpliendo su tarea de guía. Preside la elección de Matías y habla en nombre de todos sea a la multitud que acude a escucharlo ante el cenáculo, el día de Pentecostés, sea más tarde ante el Sanedrín. El mismo Herodes Agripa sabe que le da un golpe mortal a la naciente Iglesia eliminando a su jefe, San Pedro. Mientras la presencia de Pedro en Antioquía es innegable por los escritos neotestamentarios, su ida a Roma en los primeros años del imperio de Claudio no tiene pruebas tan evidentes.

El desarrollo del cristianismo en la capital del imperio confirmado por la carta paulina a los Romanos (escrita hacia el año 57) no se explica sin la presencia de un misionero de primer plano. La llegada, cualquiera que sea la fecha, de San Pedro a Roma, y su muerte, las confirman tradiciones antiquísimas, aceptadas ahora universalmente por estudiosos, incluso no católicos. 

La cátedra es en realidad el trono que Carlos el Calvo regaló al papa Juan VIII y en el que fue coronado emperador el día de Navidad del año 875. Carlos el Calvo era nieto de Carlomagno. Durante muchos años la silla fue utilizada por el papa y sus sucesores durante las ceremonias litúrgicas, hasta que fue incorporada al Altar de la Cátedra de Bernini en 1666.

martes, 31 de enero de 2017

Loco De Dios

Si tienes que romper tu vida por hacer la voluntad de Dios, adelante.
¿Que nadie te comprende? Adelante.
¿Que te toman por loco? Adelante.
¿Que pierdes amigos? Adelante.
¿Que pierdes trabajo? Adelante.
¿Que todos te critican? Adelante.
Si tienes que morir a ti mismo para que Dios te reconstruya, adelante.

Más vale loco de Dios que cobarde del mundo.

jueves, 19 de enero de 2017

Manada de Lobos

" Una manada de lobos: los primeros 3 son los viejos o enfermos, dan el ritmo a toda la manada. Si fuera al revés, serían dejados atrás, perdiendo el contacto con la manada. En caso de una emboscada iban a ser sacrificados. Luego siguen los 5 FUERTES, en la línea del frente. En el centro está el resto de los miembros de la manada, luego de los 5 siguientes. El último va solo, el alfa. Él lo controla todo desde la parte trasera. En esa posición puede verlo todo, decidir la dirección. Él ve a todos los de la manada. La manada se mueve según el ritmo de los ancianos y ayudándose el uno al otro y cuidándose el uno al otro."

Barbara Hermel Bach
Cesare Bray es el autor de la foto.

sábado, 31 de diciembre de 2016

GRACIAS SEÑOR


Gracias Señor

Por todo cuanto me diste en el año que termina.
Gracias por los días de sol y los nublados tristes,
por las tardes tranquilas y las noches oscuras.
Gracias por la salud y por la enfermedad,
por las penas y las alegrías.
Gracias por todo lo que me prestaste y luego me pediste.
Gracias Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce, por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y de las almas buenas.
Gracias por la soledad, por el trabajo, por las inquietudes, por las dificultades y las lágrimas.
Por todo lo que me acercó a Ti.
Gracias por haberme conservado la vida, y por haberme dado techo, abrigo y sustento
Gracias Señor. Gracias Señor. Señor.
¿Qué me traerá el año que empieza?

Lo que Tu quieras Señor, pero te pido fe para mirarte en todo, esperanza para no desfallecer, y caridad para amarte cada día más, y para hacerte amar entre los que me rodean.
Dame paciencia y humildad, desprendimiento y generosidad, dame Señor, lo que tu sabes que me conviene yo no sé pedir.
Que tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas, y que me halle siempre dispuesto a hacer tu Santa Voluntad.
Derrama Señor, tus gracias sobre todos los que amo y concede tu paz al mundo entero. Así sea

domingo, 2 de octubre de 2016

Los Santos Ángeles Custodios.

Los Santos Ángeles Custodios.

«Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día. Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones, y cuentas todos mis pasos. En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho, tus alas de nácar y oro. Ángel de Dios, que yo escuche, tu mensaje y que lo viva, que vaya siempre contigo, hacia Dios, que me lo envía. Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía».

Así de hermosa es la poesía con que dan comienzo las laudes de este día. En ella ya se encuentra sintetizada la espiritualidad y sentido de esta fiesta.

La existencia de los ángeles está fuera de duda y siempre la Iglesia los veneró y difundió su culto. San Gregorio Magno llega a decir esta hipérbole: «En casi todas las páginas de las Sagradas Escrituras está contenida la existencia de los Ángeles». El Antiguo Testamento habla repetidas veces de su acción prodigiosa en favor de los hombres: Un ángel avisa a Lot del peligro que corre Sodoma y el castigo que va a recibir esta ciudad. Un ángel conforta a la criada de Abrahán, Agar, cuando es despedida y camina por el desierto. Un ángel socorre al Profeta San Elías y le alimenta con pan y agua fresca por dos veces cuando huye de la persecución de la reina Jezabel. Un ángel acompaña y colma de gracia al joven Tobías y a su padre y demás familiares. Casi todo el libro de Tobías está en torno al arcángel San Rafael. También en el Nuevo Testamento aparece el ángel liberando a Pedro de las cadenas y abriéndole la puerta de la cárcel...

En las vidas de los Santos, tanto antiguos, como Santa Inés, tanto de la Edad Media, como San Francisco de Asís, y, modernos, como Santa Micaela del Smo. Sacramento, Santa Gema Galgani y San Francisco de Sales... la presencia del Ángel de su Guarda en sus vidas es como algo inseparable. Mucho lo vivió también el Beato Manuel Domingo y Sol.

Desde que tenemos uso de razón en nuestros hogares cristianos se nos infunde la devoción al Ángel de nuestra Guarda y se nos recomienda que no demos oído al ángel malo que nos instigará al pecado y que tratemos de oír siempre al Ángel bueno que nos inspirará lo que hemos de hacer y hemos de evitar.

Es doctrina comúnmente admitida que, al nacer, el Señor ya nos señala un ángel para nuestra custodia y que cada familia, cada pueblo, cada nación tienen su propio ángel. El sabio Orígenes ya decía algo parecido en el siglo III: «Sí, cada uno de nosotros tenemos un ángel que nos dirige, nos acompaña, nos gobierna, nos amonesta y presenta a Dios nuestras plegarias y buenas obras».

Santo Tomás de Aquino dividió los Coros angélicos en nueve categorías diferentes: «Los Serafines, Querubines y Tronos, forman la augusta corte de la Santísima Trinidad; las Dominaciones presiden el gobierno del Universo; las Virtudes, la fijeza de las leyes naturales; las Potestades refrenan el poder de los demonios; los Principados tienen bajo su amparo a los reinos y naciones; lo Arcángeles defienden a las comunidades menores, y los Ángeles guardan a cada uno de los hombres».

Los mismos Salmos hablan con frecuencia de los Ángeles. Jesucristo se refirió en varias ocasiones a la misión de estos Espíritus purísimos. San Agustín afirmaba en su tiempo que «el Ángel de la Guarda nos ama como a hermanos y está con una santa impaciencia por vernos ocupar en el cielo aquellas sillas de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes». ¿Qué hacer nosotros por el Ángel, ya que tanto hace él por nosotros? Dice el Éxodo: «Respétale y escucha su voz... Si oyes su voz y ejecutas cuanto te ordene, seré enemigo de tus enemigos».

La crítica a los sacerdotes.

La crítica a los sacerdotes

Si el sacerdote es apuesto: ¿Por qué no se casó?
Si es feo: ¡no encontró con quien casarse!

Si anda vestido de civil: es un mundano!.
Si lleva el traje clerical: es un conservador tradicionalista.

Si no trata a la gente con mucho cariño: ¡que frialdad que irradia!
Si trata con amabilidad: tiene intenciones dudosas.

Si se deja el pelo largo: ¡estos curas revolucionarios!
Si lo tiene corto: ¡qué anticuado!

Si se queda en la casa parroquial: no visita a las familias.
Si hace algunas visitas: ¡nunca se encuentra en la parroquia!

Si hace algún arreglo: tira la plata por la ventana.
Si no lo hace: tiene todo abandonado.

Si bautiza y casa a todo el mundo: le gusta derrochar los Sacramentos.
Si insiste en la preparación previa: pone un montón de trabas a la gente

Si tiene consejo parroquial: ¡se deja manejar por otros!
Si no tiene consejo parroquial: ¡es un individualista y lo quiere hacer todo el..!

Si renueva la parroquia: ¿qué ocurrencia tiene ahora?
Si mantiene todo igual: Esta parroquia no avanza

Si predica 20 minutos: ¡no termina de hablar nunca!
Si su homilía es breve: no explica bien las cosas. ¿cual es su prisa?

Si habla con voz fuerte: se cree actor.
Si lo hace en tono natural: no se lo escucha, no sabe hablar!

Si toca problemas sociales: se está metiendo en política.
Si habla de la contemplación: siempre esta volando y no aterriza

Si anda solo: no comparte con nadie!
Si conversa con los hombres: será machista?
Si conversa con las mujeres: está enamorado y ya pronto cuelga sotana!
Si se ocupa de los niños: puede que sea abusador.

Si es joven: no tiene experiencia, quien lo va escuchar?
Si es viejo: debería pedir su jubilación y largarse ya!

Pero... si llega a irse o a morir: ¡todos le lloran y hablan maravillas de el!

Los sacerdotes son seres humanos escogidos por Dios para ser nuestros pastores. Algunos son santos, otros no tanto. Pero si queremos hacer algo para ayudarlos, oremos por ellos y colaboremos con su ministerio. Si te consta que un sacerdote anda atado en graves pecados, vete al obispo que es su padre espiritual para que reciba ayuda, pero no andes hablando de el. Dale gracias a Dios que a través del sacerdote Cristo llega a tí para darte vida en los sacramentos.

martes, 6 de noviembre de 2012

SALMO 25 (24)

SALMO 25 (24) 1 A ti, Señor, levantó mi alma: 2 Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos; 3 pues los que esperan en ti no quedan defraudados, mientras que el fracaso malogra a los traidores. 4 Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas. 5 haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando. 6 Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; 7 no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. 8 El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; 9 hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. 10 Las sendas del Señor son misericordia y lealtad, para los que guardan su alianza y sus mandatos. 11 Por el honor de tu nombre, Señor, perdona mis culpas, que son muchas. 12 ¿Hay alguien que tema al Señor? Él le enseñará el camino escogido: 13 su alma vivirá feliz, su descendencia poseerá la tierra. 14 El Señor se confía con sus fieles y les da a conocer su alianza. 15 Tengo los ojos puestos en el Señor porque el saca mis pies de la red. 16 Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido; 17 ensancha mi corazón oprimido y sácame de mis tribulaciones. 18 Mira mis trabajos y mis penas y perdona todos mis pecados; 19 mira cuantos son mis enemigos, que me detestan con odio cruel. 20 Guarda mi vida y líbrame, no quede yo defraudado de haber acudido a ti. 21 La inocencia y la rectitud me protegerán, porque espero en ti. 22 Salva, oh Dios, a Israel de todos sus peligros.